La obra, que consagró a su autor hace quince años, será representada en Logroño tres noches dentro del Festival de Teatro con un reparto muy televisivo
«¿Existe una moral colectiva?» Preguntas de este calado se encierran (o se abren) en Auto, la obra que consagró a Ernesto Caballero como autor dramático en los años noventa y que ahora ha vuelto a dirigir con la actriz Carmen Machi como protagonista.
Este nuevo montaje, cuyo reparto completan Vicente Díez, Marisol Rolandi y Eva Santolaria (muy televisivos todos ellos), se estrena a nivel nacional este fin de semana en el Bretón de los Herreros, con tres funciones programadas entre hoy y el domingo dentro del 27 Festival de Teatro de Logroño.
«Cuatro personajes -explica Caballero- se dan cita en un espacio alegórico para intervenir en un juicio en el que no saben en calidad de qué comparecen: si como acusados o como testigos ( ) Los iremos reconociendo como arquetipos de distintas actitudes y obsesiones del hombre contemporáneo, ahogado por el consumismo y la mediocridad de sus cicateras ambiciones, en una especie de auto sacramental de nuestros días».
Auto fue montada por primera vez hace quince años por la compañía Rosaura y estrenada en el Teatro Alfil, de Madrid. Pese a su difícil catalogación, procuró reconocimiento definitivo a Caballero con el Premio de la Crítica Teatral de Madrid al mejor autor de la temporada, galardón que luego repetiría con Rezagados.
Desde entonces Caballero ha recibido también el Premio José Luis Alonso por su montaje de Eco y Narciso, de Calderón, y este mismo año, el Max a la mejor adaptación por El señor Ibrahim y las flores del Corán.
La experiencia, que, como el propio autor dice citando a Gila, «es un peine que nos dan cuando ya nos hemos quedado calvos», le ha llevado a revisar este Auto sin saber muy bien por qué (como cuando lo escribió) y a plantear aquellas mismas preguntas de entonces: «¿Cuál es el mínimo común de ética que delimita los comportamientos de nuestra sociedad? ¿Estamos abocados a la paulatina difuminación de todas las barreras que encauzaban nuestra conducta? ¿Sobre qué fundamentos podrían establecerse nuevas pautas de relación en una sociedad progresivamente disgregada y a la vez aterradoramente uniforme? » Pero no se asusten: recursos hay para no convertirlo en un sermón.