No existen demasiados lugares donde los artistas jóvenes puedan exponer. Tampoco puede decirse que ese sector de la juventud esté totalmente abandonado; todo es mejorable pero hoy las oportunidades existen, sobre todo si éstas se comparan con las de hace 25 o 30 años. Aún así nunca estorbará una buena política que apoye la creatividad. Éste es un asunto complejo, difícil, pues exige el ejercicio de la medida: hasta dónde y hasta cuándo se debe apoyar, y, para variar, la aplicación de algún criterio: a quiénes se apoya.
La Consejería de Cultura antes, y la de Juventud, Familia y Servicios Sociales ahora, han venido organizando la Muestra Joven de Artes Plásticas cuya última edición, la número XXII, ya ha sido convocada. Se pueden criticar muchas cosas de estas muestras, pero se deberá reconocer que siguen siendo una vía importante para los jóvenes creadores. Otras instituciones están demostrando en los últimos años cierto interés por ellos: la mencionada Consejería de Cultura, el Parlamento de La Rioja, algunos ayuntamientos y, sobre todo, las dos cajas de ahorro más importantes de nuestra región. Estas iniciativas deben estabilizarse y si algo se debe mejorar creo que tiene que ser la promoción de sus protagonistas fuera de la comunidad.
Con motivo de la inauguración del nuevo Instituto Riojano de la Juventud, ubicado en el Espolón, se ha presentado una exposición que ocupa una parte de sus instalaciones. Se accede a esta sala por la calle Ollerías cosa que, en cierto modo, dificulta su hallazgo. El espacio reservado para la muestra posee unas características bastante peculiares. Tanto así que más que un espacio es una zona periférica de un ámbito dominante. Lamento decir que cuando se piensa en lugares donde se pueden contemplar cosas a veces se olvida la opinión de quienes conocen los intríngulis de esta actividad. Pero bueno, la sala, con sus inconvenientes, alberga la primera muestra de algo que espero tenga continuidad en el tiempo.
Para esta exposición inaugural se ha elegido, de la mano de los comisarios Carlos Fuentes y Carlos Rosales, la obra de cinco artistas que en su momento fueron premiados en la Muestra de Artes Plásticas. Para acompañarla, en vez de un catálogo al uso, en papel, se ha editado un DVD realizado por Cámara Oscura donde cada uno de los seleccionados comenta todo aquello que rodea a su producción artística. El acierto del 'Espacio taller' se encuentra en la coherencia conceptual que la recorre. Carlos López Garrido (Logroño, 1968), Guillermo Moreno Veramendi (Mondragón, 1972), Ana Sanz Fernández (Logroño, 1973), Carlos Corres Vaquero (Bilbao, 1973) y Aitor Lajarín Encina (Vitoria, 1977) no han colgado su pintura habitual. Exhiben bocetos, apuntes, detalles que informan más de un proceso que de la realización final.
Estos pintores se encuentran próximos entre sí pues todos se mueven en el seno de la figuración, por suerte contemplada desde perspectivas tan distintas que alguno podrá dudar de esta afirmación. Si el soporte audiovisual insiste en abrir el taller del artista al espectador, la muestra le aproxima de un modo desenfadado al proceso creativo, a las idas y venidas que en él se producen.
La inmediatez que muestran estos fragmentos, a través del pequeño formato, del soporte frágil y la frescura que, sin pretensiones, transmiten, es un agradable descubrimiento.